TRAGEDIA TIME WARP Argentina 2016 Crónica de 5 muertes anunciadas y 10 años de Injusticia e Impunidad
Carlos MontaldoLa noche del 15 de abril de 2016 comenzó con el pulso eléctrico de los sintetizadores y terminó con el silencio frío de una morgue. Lo que debía ser la edición argentina de la prestigiosa fiesta alemana Time Warp, en el complejo Costa Salguero, se convirtió en el símbolo de la desidia empresarial y el fracaso de los controles estatales. El negocio del hacinamiento
A las 22:00, las puertas del pabellón se abrieron. Miles de jóvenes ingresaron a un recinto que pronto se transformó en una trampa de cemento. Aunque el lugar estaba habilitado para 13.000 personas, la ambición de los organizadores de Dell Producciones permitió el ingreso de más de 20.500. Cerca de la medianoche, el calor se volvió insoportable. Los testimonios coinciden en un detalle macabro: en los baños, las canillas habían sido cerradas o el flujo era inexistente. Versiones de la época indicaron que incluso los puestos de socorrismo cobraban por rellenar las botellas. El agua mineral, único alivio para cuerpos que bailaban a temperaturas superiores a los 40°C, se vendía a precios de lujo hasta que, simplemente, se agotó. El colapso del sistema Entre las 3:00 y las 5:00 de la mañana, el "cóctel fatal" hizo efecto. El consumo de PMMA (una variante letal del éxtasis conocida como "Superman") se encontró con organismos deshidratados y un aire viciado. Los primeros jóvenes comenzaron a desplomarse. Aquí es donde la negligencia médica entró en escena. La empresa SEMEC, contratada para la emergencia, se vio desbordada. Con apenas seis médicos, sin experiencia en Emergencias Prehospitalarias, sin certificación en ACLS (Reanimación Cardio Pulmonar Avanzada) capacitación fundamental para el manejo de emergencias por intoxicaciones junto con los DEA (Desfibriladores Automáticos Externos) capaces de detectar una Taquicardia Ventricular que sufrieron las víctimas y solo dos ambulancias operativas, el puesto sanitario se convirtió en un caos de gritos y maniobras desesperadas. Mientras tanto, personal de SEC Socorrismo, compuesto en gran parte por voluntarios sin equipo, trasladaba cuerpos entre una multitud que seguía bailando, ajena al horror que ocurría a metros de la cabina del DJ.
La llegada tarde del Estado, a las 6:00, cuando el sol asomaba sobre el Río de la Plata, la tragedia ya era irreversible. Francisco Bertotti y Bruno Boni fueron los primeros en fallecer; Valdez, Becerra y Bazzano morirían poco después. La empresa SEMEC en un intento por contener el escándalo, se demoró el llamado al SAME. Cuando el equipo oficial de emergencias de la ciudad llegó al predio, se encontró con una escena dantesca: jóvenes en paro cardiorrespiratorio sin la asistencia técnica mínima. La "gestión interna" de la salud había fallado, priorizando el silencio sobre la vida de 5 personas.
El laberinto de la impunidad
El proceso judicial fue un desfile de culpas cruzadas. El juez Sebastián Casanello procesó inicialmente a Adrián Conci y puso la lupa sobre Víctor Stinfale. Sin embargo, con los años, el peso de la ley se diluyó. En 2020, los tribunales confirmaron los sobreseimientos para los responsables médicos y de socorrismo, argumentando que el descontrol del evento superaba cualquier capacidad de respuesta.
Para las familias, el veredicto fue un golpe más fuerte que la tragedia misma. La carátula inicial de "Abandono de persona seguido de muerte" fue cambiada por la Justicia Federal a "Homicidio culposo", abriendo la puerta a excarcelaciones y sobreseimientos que consolidaron el camino de la impunidad.
Time Warp no fue un accidente; fue un diseño, un modelo basado en la premisa de que el asistente no es un ciudadano con derechos, sino un consumidor al que se le puede negar hasta el agua.
Hoy, las fiestas electrónicas en Buenos Aires han cambiado. Existe la Ley 5.641, hay puestos de hidratación gratuita obligatorios y el SAME supervisa cada operativo. Pero estas conquistas tienen un costo demasiado alto: cinco vidas jóvenes. La tragedia nos enseñó que cuando la salud se trata como un gasto y el Estado mira hacia otro lado, el baile se detiene para siempre. A diez años, la pregunta sigue flotando en el aire: ¿Cómo es posible que estas instituciones señaladas por una impericia que se cobró la vida de 5 personas sigan trabajando? Porque más allá de un sobreseimiento lleno de dudas y cuestionado tanto por las familias como por la sociedad en general, el sobreseimiento dice que el sistema se vio sobrepasado, esto se debió a la incapacidad e impunidad con que algunas organizaciones cubren eventos masivos, por contactos, por bajo costo y por hacer negocio, todo eso se vio reflejado en el resultado, la falta de entrenamiento, la falta de equipamiento, la falta de liderazgo se transforma en muerte en la cobertura Sanitaria de Emergencias, “Si la capacidad fue superada, nada les impedía llamar al SAME y solicitar la ayuda necesaria” eso es abandono de persona seguida de muerte por sus acciones y omisiones…
"A una década de aquella noche, el silencio judicial y la continuidad de las empresas señaladas son la prueba de que el sistema aún tiene deudas pendientes. Costa Salguero no debe ser solo una fecha en el calendario del horror, sino el límite infranqueable donde el negocio se detiene para que la vida, finalmente, sea la única prioridad."
Carlos Montaldo

Imagen Clarin13/04/19 Víctimas. De izquierda a derecha: Andrés Valdéz, Francisco Bertotti, Nicolás Becerra, Bruno Boni y Martín Bazzano.

