Caso Lapa: la profesionalización, una actitud frente al desastre
Carlos MontaldoEl Dr. Marcelo Muro, coordinador del operativo médico durante el accidente de 1999, analiza las lecciones aprendidas en la gestión del caos, la importancia de las habilidades no técnicas y por qué la preparación constante es la única herramienta capaz de minimizar el error humano en ambientes hostiles.
La noche parecía tranquila. En Aeroparque Jorge Newbery, el aire era suave, de esos que no anticipan nada. Eran las 20:49 y el Boeing 737 del Vuelo 3142 de LAPA ya estaba en la pista 13, listo para despegar. Pero dentro de la cabina, algo no cerraba. Un pitido agudo rompía el silencio técnico. Una alarma insistente, casi desesperada. Advertía que los flaps no estaban configurados correctamente. Era una señal clara, directa. Una última oportunidad. Sin embargo, el avión siguió avanzando. Aceleró. Y ya no hubo vuelta atrás. El despegue nunca ocurrió. En lugar de elevarse, el avión se transformó en una masa descontrolada de metal y velocidad. Cruzó el límite de la pista, rompió el cerco perimetral y salió con gran celeridad hacia la avenida Costanera. En segundos, lo imposible se volvió real: arrastró un auto como si fuera de juguete y terminó su carrera contra un terraplén.
El impacto fue brutal. Un estruendo seco. Después, fuego. Las llamas tomaron el control de la escena. Dentro del fuselaje, el aire se volvió irrespirable. Algunos lograron salir. Otros quedaron atrapados. Afuera, el caos parecía inevitable… pero no lo fue del todo.
La tragedia tenía un detalle inesperado: el terraplén que detuvo al avión también creó una especie de barrera natural. Limitó el acceso, frenó a los curiosos. Sin quererlo, dejó un escenario más ordenado dentro del desastre. Solo los equipos de emergencia pudieron moverse con libertad en el epicentro.
Y eso cambió todo. Porque mientras el fuego seguía activo, la respuesta empezó a tomar forma. Los primeros en llegar no fueron las ambulancias, sino los coordinadores del SAME, que estaban cerca. En lugar de desorden, hubo decisiones. No hubo gritos descontrolados. Hubo triaje. No hubo improvisación. Hubo sistema.
En apenas 15 minutos lo que dura un parpadeo para quien mira desde afuera, la ciudad activó su red de emergencia. Se organizaron traslados, se distribuyeron heridos y se prepararon hospitales. Más de 800 camas quedaron disponibles en tiempo récord. Treinta y seis personas, heridas, pero con vida, entraron en esa red. Esa noche, el desastre fue inevitable. Entre el fuego, el ruido y el miedo, hubo algo que funcionó: la capacidad de ordenar lo imposible cuando cada segundo cuenta. Los 4 Pilares de la Gestión de Crisis
Diálogo con el Dr. Marcelo Muro: Lecciones de una noche trágica
1. El escenario previo
¿Cuál era la realidad del sistema prehospitalario antes de LAPA y qué debilidades quedaron expuestas?
Si bien existía regionalización, faltaba una cultura de planificación y entrenamiento preventivo. LAPA demostró que tener responsabilidad institucional no es lo mismo que poseer la capacidad técnica para resolver incidentes de esta complejidad.
2. El éxito de la gestión
De las lecciones aprendidas en este desastre, ¿cuáles fueron determinantes para la coordinación y respuesta?
La clave fue la llegada temprana de un móvil coordinador que organizó la escena antes que el grueso de las ambulancias. Esa estrategia, sumada a una red que despejó 800 camas en 15 minutos, fue lo que marcó la diferencia.
3. Geografía y Control de Escena
¿Qué ventajas técnicas encontró en la geografía del accidente en comparación con otros eventos como la AMIA?
El terreno en Aeroparque actuó como una barrera natural. A diferencia de la AMIA, donde el caos de civiles sobre los escombros era constante, en LAPA pudimos establecer un perímetro seguro y trabajar en una escena "limpia" de curiosos.
4. La Nueva Escuela de Capacitación
Usted impulsó un cambio en la formación del personal. ¿En qué pilares se basó esa transformación?
En la educación transversal. Médicos, enfermeros y choferes deben entrenarse bajo el mismo lenguaje, priorizando habilidades no técnicas como el liderazgo y la comunicación. En emergencia, la falla en lo "blando" causa el 80% de los conflictos.
5. El Factor Humano
Como pionero en introducir los "factores humanos", ¿qué relevancia estratégica tienen hoy en un operativo complejo?
Son vitales. El error humano suele nacer de una falla en la conciencia situacional o en la colaboración del equipo. Entrenar la gestión del caos hoy es tan importante como dominar la técnica médica más avanzada.
6. Deuda y Realidad Actual
¿Cuál es el desafío pendiente más urgente para la emergentología argentina hoy?
Necesitamos migrar hacia los "datos duros". Debemos generar estadísticas reales para dejar de debatir subjetividades. El gran reto sigue siendo el entrenamiento conjunto y permanente de todos los eslabones del sistema.
7. El Legado para el Profesional
¿Qué mensaje final le deja a las nuevas generaciones que se forman en esta disciplina?
Que el reentrenamiento termina el día que uno se retira. La emergencia no es un algoritmo cerrado, es un sistema de personas para personas. La profesionalización no es un título, es una actitud constante frente al desastre.
Tras analizar el testimonio del Dr. Muro, podemos extraer las claves que transformaron la respuesta en Argentina, pilares que hoy son el estándar en la gestión de emergencias: 1.Coordinación sobre Velocidad: La llegada de un móvil de coordinación antes que las ambulancias permitieron que la escena estuviera organizada desde el primer segundo. La organización salva más vidas que la velocidad pura. 2. Habilidades No Técnicas El 80% de los eventos adversos en emergencias no se debe a fallas en el conocimiento médico, sino a la degradación de habilidades no técnicas como la comunicación y el trabajo en equipo bajo situaciones de estrés. El éxito reside en el entrenamiento transversal de todo el eslabón asistencial para evitar este deterioro. 3. Logística de Red de Catástrofe: Se destaca la capacidad de respuesta del sistema, que logró poner a disposición 800 camas en apenas 15 minutos. Si bien afortunadamente no fue necesario utilizarlas en su totalidad, la eficiencia radicó en tener la red operativa y lista ante la incertidumbre del desastre. 4. Reentrenamiento Perpetuo: La profesionalización no es un título estático, sino una actitud de aprendizaje continuo. En la emergencia, el entrenamiento termina el día que nos retiramos de la actividad.
Queremos expresar nuestro más profundo agradecimiento al Dr. Marcelo Muro por su generosidad al compartir no solo su tiempo, sino su invaluable experiencia en la gestión de una de las tragedias más complejas de nuestra historia. Su visión técnica, centrada en la humanización del socorro y la profesionalización del sistema, continúa siendo hoy el faro que guía a las nuevas generaciones de profesionales de la emergencia en Argentina.

